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LAST UPDATE: Friday November 20, 2009 05:15PM

“La dejé en Honduras de bebé y cuando volví a ver ya era una señorita”, recuerda Maribel Ramos sobre su hija Keily Estrada. “Me sentí muy orgullosa al verla”.
JENSEN LARSON
NUEVOS COMIENZOS
Al llegar con contracciones al Centro Médico de la Universidad Estatal de Luisiana (LSU, por sus siglas en inglés) en Nueva Orleans, a principios de julio, la hondureña Keily Estrada, de 18 años, se mostró preocupada porque su bebé ya tenía 41 semanas de gestación, según sus cálculos, y temía que su nacimiento se hubiera atrasado. Tras realizarle un ultrasonido, el doctor Diego López le dijo que sólo tenía 38 semanas y podía volver a casa. “Recién vengo al hospital hoy porque pensé que ya era hora”, confiesa Estrada, quien llamará Belén a su hija y quien es una de decenas de embarazadas hispanas recién emigradas a Nueva Orleans que no han recibido cuidado prenatal por falta de seguro médico.
Por ahora, a Estrada, que no cuenta con la ayuda del padre de su bebé, un hondureño con quien no habla “desde hace seis meses”, sólo le queda esperar. Antes de quedar embarazada, ella trabajaba repartiendo volantes. Ahora, junto a su madre, Maribel Ramos, de 34 años, que trabaja limpiando ostras en la bahía, vive en una casa remolque facilitada por la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA, por sus siglas en inglés) en Violet, una de las zonas más afectadas por el huracán Katrina.
Según Ángela Davis-Collins, quien supervisa el Departamento de Partos y la Unidad de Alto Riesgo del Centro Médico de la LSU, un tercio de las hispanas que dan a luz allí —un total de 72 desde su apertura en febrero— son madres solteras “con mucho apoyo de hermanas, tías, madres o abuelas”. El Departamento de Salud y Hospitales de Luisiana (DHH, por sus siglas en inglés) informó que en su unidad de salud en Metairie, el porcentaje de visitas de hispanas embarazadas incrementó del 30 por ciento del total de pacientes en el 2005, al 55 por ciento en el 2006. En lo que va de este año, esa cifra ha aumentado al 65 por ciento.
Estrada es una de ellas. La joven permanecerá en su hogar, cuidando a Belén y a sus medio hermanas Lily Samantha, de 5 años, y Abigail Patricia, de 6, a quienes conoció por primera vez al reencontrarse con su madre en Nueva Orleans en el 2004, después de unos quince años sin verse. “Me da ilusión [ser mamá]”, asegura, “y luchar por darle a mi hija lo mejor”.