Univisión vs. Telemundo, el cuento de nunca acabar

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Univisión vs. Telemundo, el cuento de nunca acabar

Foto: Mezcalent

Armando Correa
Foto: Armando Correa
 La batalla por los ratings entre las cadenas hispanas número 1 y número 2 de Estados Unidos es el cuento de nunca acabar. Y, por supuesto, todo comienza por la mañana. En Univisión con Despierta América (en mayo cumplió 15 años al aire) y Telemundo con Un nuevo día, que una vez se llamó Levántate, Cada día con María Antonieta, De mañanita y sabe Dios cuántos nombres más ha tenido para poder llevarse un poco de la audiencia de la fórmula matutina triunfadora de Univisión.

El problema de Univisión en esta batalla ha sido que al ser la número 1 se ha dormido en los laureles, ha dependido esencialmente de Televisa y, señores, no sólo de telenovelas vive el hombre. Despierta América, por supuesto, comenzó a caer en picada. Llegaron nuevos ejecutivos y trataron, con la mejor intención del mundo, de renovar visualmente —estamos hablando aquí del set y del talento— una fórmula que al final había funcionado, hasta ahora.

¿Resultado? Un verdadero caos. Le cambiaron el set al noticiero, a El gordo y la flaca y, de pronto, sin importar la hora o el tema, todo parecía cortado por la misma tijera. A cambiar de nuevo se ha dicho. Y trataron de “humanizar”, de hacer más cálido el ambiente matutino. En medio de esta desesperación vino un enviado especial de Televisa desde México a intentar salvar, de la noche a la mañana, los programas de entretenimiento de la cadena.

Un mes más tarde, el ejecutivo regresó a su casa y tuvieron que prescindir de sus ideas porque el público tampoco respondió. La comedia en la mañana es válida, pero no en detrimento de la información. Ahora anunciaron que Alan Tacher se incorpora a Despierta América (después de haber pasado sin pena ni gloria por Levántate antes de irse a Hoy), y que traen como consultora a la excelente productora de Hoy (Televisa), Carmen Armendáriz.

Algo que he aprendido en estos 15 años en People en Español es que nuestro público hispano no es homogéneo. Hay una gran diferencia entre el público de las costas oeste y este del país. Incluso esta diferencia también existe entre los mexicanos que viven en Estados Unidos y los que viven en México. Y aquí no estoy especulando.

Miren lo que sucedió con la excelente producción de Televisa Soy tu dueña, con los legendarios actores Lucero y Fernando Colunga. En México no logró los índices de audiencia esperados y aquí aún conserva el récord —y lo conservará por mucho tiempo— como la telenovela de mayor audiencia en la historia de Univisión.

Por supuesto, ha habido grandes cambios, tal vez para ustedes imperceptibles, pero importantes para la evolución de la cadena. Con César Conde al timón de Univisión y Luis Fernández como presidente de entretenimiento y de Univision Studios (¿alguien me dijo que este era su último año?), quedaron atrás anquilosadas reglas. Por ejemplo, la estúpida idea de no hablar sobre el talento de ninguna telenovela que aún se estuviese transmitiendo, porque se “rompía la ilusión”. Recuerdo que alguien del Show de Cristina me contó que una vez le llamaron la atención porque llevaron a una perrita que en uno de los shows “hablaba” y que, al público descubrir que era un juego, se rompía la fantasía.

Señores, eso sencilla y llanamente es subestimar a la audiencia.

Llegaron caras frescas (Chiquinquirá Delgado, Pamela Silva, Rodner Figueroa, Lourdes Stephen) shows de primera como Mira quién baila, novelas producidas en casa como Eva Luna y grandes fracasos como Desafío: La gran batalla, El gran show, Protagonistas, Dale con ganas y El Talismán.

Ahora, con la llegada del talentosísimo ejecutivo de Televisa Alberto Ciurana, con 30 años de experiencia en la programación televisiva hispana tanto en Estados Unidos como en México hay grandes esperanzas en la cadena.

Por su parte, Telemundo ha marcado sonados goles. La reina del sur, con la excelente actriz Kate del Castillo, demostró que cuando hay un buen producto, el número 1 se logra. La entrada de Emilio Romano como presidente y su visión de que no sólo del público de la costa este se puede sobrevivir, es un paso de avance. El otro gol del que todavía están por verse los resultados es la Copa Mundial de Fútbol que desde 1978 había estado en manos de Univisión. Ahora se la llevó Telemundo y eso le va a permitir que se conviertan, en el 2018, en la cadena número 1, al menos mientras dure el Mundial. La clave está en si ahora sabrán aprovechar al máximo sus minutos de gloria.

Algo que tiene que entender Telemundo es que al ser la número 2, el fin no puede ser solamente intentar robarse el share de la audiencia de Univisión. Atácalo por sus puntos débiles, porque al final el contenido, cuando es relevante, triunfa. Miren a Ana María Polo. Con su Caso cerrado se ha ido llevando la audiencia de Univisión. Y María Celeste Arrarás con Al rojo vivo hace resentir, día a día, las bases del más que establecido Primer impacto. Yo me llamo, por ejemplo, programado contra el potente Mira quién baila, fue un craso error. Contratar a Aracely Arámbula y a Adamari López como estrellas exclusivas fue, sin duda, otro golazo. Pero colocar a Adamari a competir con el energético Despierta América no deja de ser una mala jugada. Y ni se diga del pésimo vestuario con que la han estado sacando al aire desde el comienzo.

Ahora a Univisión le resta dar pasos más sólidos y necesita un urgente cambio de mentalidad. ¿A quién se le ocurrió ignorar la participación de William Levy en Dancing With the Stars porque le iban a dar promoción a ABC? Señores, el contenido relevante es contenido venga de donde venga. Aprendan de las cadenas americanas. Si Adamari López, uno de los talentos hispanos más queridos en Estados Unidos (y vuelvo a aclarar, no es especulación, lo dicen las encuestas) se casa, se divorcia o tiene un hijo, ¿la van a seguir ignorando porque está en la competencia? Háganme el favor. Se los digo por lo claro: el contenido es el ganador. No lo desaprovechen porque aunque hablen de Adamari, ni ella ha podido darle más rating a su show ni tampoco la nueva ejecutiva que contrataron, la experimentada María López-Álvarez (detrás de quien estuvieron Primer impacto, El gordo y la flaca y Nuestra Belleza Latina). A ese muerto de Un nuevo día ¿alguien lo puede revivir?

Hasta la próxima semana,

Armando
En Twitter: @armandocorrea

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