No nos traicionaron

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No nos traicionaron

Danna García y Mario Cimarro regresan con La traición (Telemundo), una telenovela a la altura de las expectativas

La Traición
Foto: TELEMUNDO
Aparte de Pasión (Univisión), las pantallas de la televisión latina en Estados Unidos tienen otra producción de época, La traición. La telenovela está basada en un guión de Julio Jiménez y repite como protagonistas a Mario Cimarro y Danna García, la aclamada pareja de Pasión de gavilanes.

El inmortal Rauzán
Julio Jiménez, es un guionista dotado de una imaginación audaz, que cubre tanto el drama rural en Pasión de gavilanes como un cuento paranormal urbano como lo fue El cuerpo del deseo. Para su tercera colaboración con Mario Cimarro, se escogió un guión de época, la fantasía costumbrista El Caballero de Rauzán. Esta es la tercera versión de una historia que no quiere morir.

Hace un cuarto de siglo, Telemundo presentó la primera versión de Rauzán, pero los impedimentos y limitaciones de la época, principalmente en dirección, actuación, efectos especiales y escenografía restaron valor a una historia fascinante de un hombre afligido por una extraño mal, la catalepsia.

En la década de los 90, resucitaron Rauzán esta vez con Osvaldo Ríos como el cataléptico héroe. La segunda versión Rauzán sufría de la típica falla de la mala telenovela de época, todos parecían ser gente del siglo XX disfrazada de personajes de la antigüedad. Tras estas experiencias, esperé con trepidación el estreno de La traición, y me llevé una grata sorpresa.

Para comenzar, se han establecido fechas y lugares geográficos muy precisos. La acción tiene lugar en Bogotá, durante última década del siglo XIX. La escenografía, vestuarios y mobiliario, corresponden a la época. Danna García está muy bien en su rol de atrevida heroína, adelantada para su época, que tanto se monta en un caballo como en una bicicleta. Como toda telenovela que quiera vender, La traición tiene suficientes escenas de alcoba donde tanto Cimarro como Danna muestran mucha piel.

El muerto-vivo
Mario Cimarro es el más atractivo y carismático de esta escuela tan en boga de actores gorilones donde los bíceps reemplazan al talento. En La traición interpreta un doble papel, el de Hugo y el de su perverso hermano Alcides. En una variación del archiusado cuento de gemelos, Hugo sufre de un extraño mal, la catalepsia y la historia gira en torno a su secreto.

Hugo está obsesionado con el recuerdo, de su también cataléptico padre, quien fue enterrado vivo. Temeroso de que ese sea su fin, Hugo vive la vida de manera irresponsable lo que le acarrea una mala fama. Él ha jurado no unirse a ninguna mujer para no hacerla sufrir lo que vivió su madre. Pero no cuenta con Soledad de Obregón, quien huye con Hugo y se le entrega.

Cuando la pareja se dispone a casarse, Hugo sufre de un inoportuno ataque, parece muerto y es enterrado vivo. La embarazada Soledad se tiene que casar con Alcides. Mientras que unos ladrones de tumbas desentierran a Hugo. Al descubrir la mala jugada de su amante y de su hermano, jura vengarse de ambos.

Tal como corresponde a una fantasía, la descabellada trama está poblada de personajes semi-paródicos, pero muy entretenidos como El Dr. Max, típico sabio loco, o los profanadores de tumba, el matrimonio Burke (una alusión a Burke, el famoso ladrón de tumbas escocés).

En lo que corresponde a actuaciones, sólo se salva Danna García. Cimarro está guapote y no traicionará las expectativas de sus fans, pues enseña bastante carne, pero el look de Alcides es casi idéntico al de Hugo. Si no fuera por las risitas furtivas y muecas malévolas del villano, no se sabría qué gemelo está en pantalla. La música es chirriante, ultra moderna y no tiene nada que ver con la época. A pesar de estos defectos, yo recomiendo La traición por ser original, atreverse a tocar temas fantásticos y porque pasan cosas. Algo que no ha sucedido en la poco dinámica Pasión.

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