Mujer cubana sorprende a Armando Correa con una emotiva carta

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Mujer cubana sorprende a Armando Correa con una emotiva carta

Armando Correa y Rosa María Coro en El Vedado, Cuba.

Foto: Cortesía Rosa María Coro

* Nota de la editora: Hace un mes, nuestro editor jefe Armando Correa escribió una columna muy personal sobre su primer viaje a Cuba en 17 años. El escrito, titulado Soy un mal cubano, generó diversas reacciones y fue reproducido por las revistas People y Time. Durante el relato, Armando contó que uno de los lugares que visitó fue la casa donde vivió durante su infancia, donde fue recibido muy amablemente por la familia que actualmente ocupa la residencia.

Imaginen la sorpresa de Armando al recibir una carta de Rosa María Coro Antich, actual residente de la vivienda a quien conoció durante el viaje. Rosa María leyó la columna y esto fue lo que respondió a Armando, lo cual reproducimos con su autorización. 

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La Habana, 27 de marzo de 2016

Para Armando, el mal cubano (?), de la que se asomó y lo invitó a pasar a SU casa

Hace un mes que leí el artículo en que te proclamas “mal cubano”. Si las ondas telepáticas funcionaran, sabrías que llevo tiempo queriendo contestarte, de tanto que me impresionó.

A pesar de los más de 20 años que hace que no vives en Cuba, es muy lindo lo que todavía sientes por esta tierra, que no se olvida. También admiro que tus hijos se sientan cubanos, aunque sea, como dices "de alguna manera".

Yo hace tiempo tengo un pensamiento recurrente: ¿Qué hubiera sido de mi vida de haber emigrado como tantos otros cubanos? Ese sentimiento de ambigüedad se activó cuando leí tu fundada inquietud al llegar al aeropuerto. En otras palabras, me puse en tu piel, igual que cuando te emocionaste recorriendo la casa de tu infancia.

¿Habría alcanzado el éxito económico que han logrado tantos otros cubanos en la emigración? ¿Me habrían asimilado los nativos sin discriminarme? En esas dos preguntas está el dilema que ya he reconocido en tantas personas: aquí eres y no tienes; allá tienes y no eres. Claro, siempre está el que alcanza los dos éxitos: el económico y el social, como tú.

Más allá del referido dilema, con toda seguridad me respondo que no habría sido capaz de sobrellevar la nostalgia. Ese patriotismo cubano, que a veces roza el chovinismo, se habría interpuesto a todo intento de desnaturalización, de despegue de mis raíces.

Por eso hasta entiendo la posición de los cubanos que deciden no venir ni de visita. Es una herida demasiado profunda con una cicatriz muy frágil. Mejor que ni la toquen...Y a ti, Armando, este viaje te arañó la cicatriz.

Necesitarás valor para cumplir la promesa que hiciste a tus hijos de traerlos a Cuba, pero estoy segura de que se enamorarán de esta tierra y de su gente, que son su más preciado tesoro.

Confiemos que los nuevos aires alivien las tensiones entre gobiernos. Al fin y al cabo, son los pueblos los que sufren y los cubanos necesitamos la reconciliación.

Adelante, amigo, te espero otra vez en TU/MI=NUESTRA casa.

Un abrazo,

Rosa María Coro Antich

Armando Correa y Rosa Maria Coro 2

Cortesía Rosa María Coro y familia

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