Mexia y Raúl Antonio: hijos de Tigres, pintitos

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Mexia y Raúl Antonio: hijos de Tigres, pintitos

Los hijos de Hernán Hernández, bajista y cantante de Los Tigres del Norte, se lanzan al mundo de la música; uno es rapero y otro se va por la onda electónica... y ya comienzan a rugir

Mexia y Raúl Antonio
Foto: Cortesía: d.baron
Mexia y Raúl Antonio son muy jóvenes pero ya empezaron a rugir. Con la misma garra de su papá, Hernán Hernández, bajista y cantante de Los Tigres del Norte, estos dos cantantes quieren comerse el mundo de la música y llegar tan lejos como los corridos de la agrupación mexicana que suenan en todas partes.

RAÚL ANTONIO: EL ELECTRÓNICO
Ambos recuerdan que, de niños, el plato fuerte en su casa corría por cuenta de su papá y sus tíos cada vez que entonaban sus canciones y ese gusto por la música se les fue clavando en el corazón. El tiempo pasó y los tigrillos crecieron, pero su primera caída fue precisamente con su papá. El rey de la casa no quería que fueran cantantes y fue tan grande su oposición que los tigrillos tuvieron que darse mañas para hacer valer su garra.

"Mi papá no quería que me metiera en la música y quería que fuera a la escuela pa' protegerme de las cosas que él había visto en su carrera y entonces no tuve otra opción que jugármela toda", cuenta con mucha gracia Raúl Antonio, de 21 años. "Acepté irme a estudiar a España supuestamente a una escuela de negocios como quería mi papá, pero en realidad me fui a una escuela de música y cuando regresé busqué a un amigo productor y grabé mi primera canción, 'Imposible', y enfrenté a mi papá mostrándole el tema. Ese día me aceptó como artista".

El joven recuerda que el músico se enojó un poco por sus mentiras, pero después le dijo: "Ya tenemos algo con que comenzar a trabajar" y manos a la obra. Gracias a eso hoy el disco Todo es posible ya es una realidad.

Pero quienes se imaginan que las melodías del hijo del Tigre son corridos o norteñas como "La Granja" o "Un mexicano y un gringo" se equivocan. Raúl Antonio prefirió irse por otro camino y así como alguna vez también le dijo adiós al fútbol, esta vez se despidió del estilo de su papá.

"Mi música es algo fresco, algo nuevo en donde no sólo los de mi generación se pueden identificar sino todas las personas. Es una fusión de música electrónica con un poco de rap y sonidos tradicionales", cuenta el joven. "Sí me gustan los corridos pero quería traer algo nuevo a la mesa y espero que alguna vez podamos hacer alguna fusión con mis tíos y con mi papá por la onda pop".

MEXIA: EL RAPERO
Una historia similar vivió su hermano Mexia (se pronuncia Mexaya), de 29 años, quien siendo el mayor, tampoco contó con el apoyo inicial de su papá. Con la misma garra de los hombres de su familia le dio rienda suelta a su corazón y aunque se fue por el lado del hip hop y el rap, aprendió una lección muy grande de su familia.

"Quiero tener una carrera como mis tíos o como mi papá que, aunque han ganado premios GRAMMY, siguen en los corazones de la gente porque son humildes, son del público y les gusta hacer el público feliz".

Y a la hora de hablar de su disco Pasado, presente y futuro, Mexia es un poco ambicioso.

"Es un disco que tiene todo tipo de música. Los tipos de ritmos son mis influencias, la música que escucho en la casa, con la familia. Es un disco muy versátil, tiene cumbia, tengo ritmos rock, un poquito de reggaetón, pero sobre todo es hip hop, es una música diferente. Estoy tratando de ser esa voz para los mexicanos", asegura. "Tengo tres o cuatro temas en español, pero la mayoría de los temas son en spanglish. Yo empecé a rapear como a los 15 años y cantaba sólo en inglés. Pero después empecé a escribir en español y así es como mezclé esos dos estilos pero con mi propio sentimiento".

Y aunque Mexia y Raúl Antonio apenas empiezan a sonar con fuerza, quienes los conocen no dudan en afirmar que ya son tigres no sólo por haber enfrentado al jefe de la manada sino por haber logrado su sueño.

"Es más, creo que somos tigres mezclados con león porque tenemos aspiraciones de convertirnos en reyes pero siempre con las patas en el piso", dice el menor de la familia Hernández con muchas ganas de rugir.

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