Lila Downs estrena disco... y sensualidad

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Lila Downs estrena disco... y sensualidad

Talentosa como pocas, políglota, honesta y con los pies en la tierra, Downs nos habla de su nuevo álbum, Lila Downs y la Misteriosa en París: Live à FIP

Lila Downs
Foto: Jorch Orrantia
Escuchar a Lila Downs en vivo, a la luz de las velas y acompañado de un buen vino es una experiencia única. Los arreglos de sus temas son tan ricos y sofisticados, sus músicos tan talentosos y, por supuesto, su voz es tan poderosa que a uno se le eriza la piel con cada canción.

Con el lanzamiento Lila Downs y la Misteriosa en París: Live à FIP, la primera grabación en vivo en su carrera, el lujo de escuchar un concierto de esta gran oaxaqueña como Dios manda se convierte en realidad con sólo darle play. Y el disco está tan bien producido que es lo más cercano a verla en vivo.

"Ya tenía mucho tiempo que tenía la inquietud de hacer algo en vivo", relata Downs desde su casa en Nueva York. "Y en realidad fue una casualidad que se dio que lo hiciéramos en París. Íbamos de gira a trabajar y sucede que la radio FIP nos ofreció hacer la grabacion y dijimos 'bueno, qué mejor'. Claro que eso no era garantía de que [el disco] quedara bien. Pero ya que lo escuchamos dijimos 'oye, se oye decente'", declara entre risas.

Y en realidad se oye más que decente... excelente. 15 de sus mejores temas (17 para quien lo compre en iTunes) desde La sandunga hasta Shake Away- Ojo de culebra son presentados con la pasión que la caracteriza y el entusiasmo de sus músicos en distintas versiones. El único pero es que sólo serán los mexicanos quienes puedan además verlo en DVD. Y quienes han visto recientemente un concierto de Downs, notarán que la cantautora explora su sensualidad como nunca antes.

"Para mí [esta exploración de mi sensualidad] fue un renacimiento, digamos. Al perder la posibilidad de parir un hijo me cambió tanto la percepción de mí misma que de pronto me di cuenta que era medio varonil", cuenta. "En mi familia existen esas tendencias de lado de las mujeres (risas). Somos mujeres muy fuertes a las que nos gusta usar botas y traer los pantalones en la casa. Entonces cuando me dí cuenta que estaba yo en la posible pérdida de mi femineidad, eso hizo que yo la buscara con más fuerza y como una especie de revival dentro de mí y de disfrutar un poco ser femenina".

Pero no todos celebran esta nueva Lila que está en más contacto con su sensualidad. Sabe que gran parte de su público es gay, y mientras los hombres le aplauden, las mujeres le recriminan. "Están encabronadas. ¿Dónde está esa ceja? (se carcajea) Es divertido porque discuten estas cosas. No pensé que surgiera esa polémica".

La sensualidad no es el único aspecto que Lila Downs, de 41 años, ha reencontrado. Siempre ha existido una dualidad yanqui-mexicana en ella. Nació en Oaxaca, se crió en Minnesota, su mamá es mexicana, su papá era estadounidense. Si la presentaban en sociedad como oaxaqueña la miraban con ojos feos. Pero, como estadounidense, era aprobada. En sus primeros discos, Downs se alejaba totalmente de su lado yanqui y lo reflejaba en sus líricas, vestimenta, y actitud en general. Pero en su más reciente álbum de estudio, Shake away- Ojo de culebra hay una reconciliación con sus raíces anglosajonas.

"Parecer ser que en el último disco hubo algo ahí, ¿no? Sí acepté ese lado mío. Me he encontrado de nuevo con mi padre. Con él hubo cuestiones personales. Tú sabes, los hijos que no perdonamos a los padres. Mi padre murió cuando tenía 16 años y fue todo un rollo, digamos. Y no es hasta ahora que me he encontrado en un ciclo en el que me encontrado con vida y buena voluntad, y coincide con el hecho de que en Estados Unidos la política ha cambiado. Estamos en una etapa más positiva de búsqueda, siento, por mejorar las relaciones humanas, ser más conscientes. Todas esas cosas siempre han sido muy importantes. Pero digamos en el contexto angloamericano para mí representa mucho, porque representa a mi padre".

Tras alcanzar la perfección absoluta con Shake Away- Ojo de culebra, Downs sabe que la tiene difícil. Su siquiente producción tendrá que ser radicalmente distinta para evitar comparaciones. Y así como en La cantina: entre copa y copa presentó un repertorio de canciones para emborracharse el alma, ahora prepara un álbum de puras rancheras en el que además, tendrá temas de su puño y letra... y quizá una inclusión de Paquita la del Barrio o Alejandro Fernández, a quienes admira vocalmente.

"Es bien pero bien difícil hacerlo porque estás compitiendo con los grandes, como José Alfredo Jiménez, ¿no? Y eso pues ni es posible (risas). Uno trata de componer algo que sea relevante hoy. Que sea en un lenguaje que ocupamos hoy pero que no deje de ser mexicano. Y ese es el reto".

También prepara junto a su esposo, Paul Cohen (también músico de su banda) 10 temas para la puesta en escena en Broadway de Como agua para chocolate, obra que se supone mostraría sus dotes como actriz, pero aunque ahora le dijeron "mejor concéntrate en la composición", el año próximo podría hacerse realidad.

Finalmente, el futuro para Lila Downs después de ésta, su primera compilación en vivo, es más que prometedor. Su música ha dejado de ser marginal, es diosa en España y París, admirada en Estados Unidos y llena espacios masivos en México y Latinoamérica. La misma Chavela Vargas declaró hace poco que ya podía descansar en paz, pues ya tiene sucesora oficial: Lila Downs (claro que Downs sabe cantar, esa es la gran diferencia). "Qué malo eres, jaja", dice.

"No pues imagínate, es una responsabilidad muy grande. Le decia a mí mamá: tendré que comprarme una pistola y aprender a apuntar ¡porque eso me falta!", concluye entre risas.

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