Íntimamente... María Conchita

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Íntimamente... María Conchita

Platicamos con María Conchita Alonso sobre su participación en Los monólogos de la vagina, cuya versión hispana se presentará en Nueva York este fin de semana

María Conchita Alonso
Foto: Getty Images
La vagina no muerde. Esa parece ser la lección de María Conchita Alonso quien se sube al escenario en la versión hispana de Los monólogos de la vagina. La actriz ya había vivido monólogos de la pieza de Eve Ensler en el pasado y ahora se apresta a salpicar con su sentido de humor y gran histrionismo el escenario neoyorquino. Entre risas y ese acento híbrido de Cuba y Venezuela, ciudades que la vieron crecer, Alonso nos habla de su vida teatral, las peripecias de ser actriz en Latinoamérica y su admiración por esta obra.

Los monólogos de la vagina se presentará con un diverso elenco de actrices de la radio, televisión y el cine como Charytín Goyco y Alba Roversi el viernes 23 de septiembre en el teatro del Museo del Barrio.

Ya habías realizado la obra en inglés, ¿cómo fue la experiencia en aquel momento?
Yo ya había hecho la pieza en California y Miami en inglés y siempre me gustó porque podía decir muchas malas palabras (ríe). No, digo, malas palabras en comillas pues no deben serlo. Pero, como no es mi idioma, pues para mí era como decir, "qué lindo el pajarito en la nube azul", pero cuando me tocó hacerlo en español, ahí sí me di cuenta y me dio un "shock", pero luego te vas relajando y ya dices "¡wow, qué rico decir ciertas cosas sin ningún problema!" Como saben los latinos, yo soy una mujer que he dicho y hecho lo que he querido sin importarme para nada lo que puedan decir. Entonces esto me da la oportunidad de seguir haciéndolo, pero ahorita no pueden decir nada malo en mi contra.

Entonces fue una experiencia liberadora... ¿Crees que la audiencia también se siente liberada?
Hay un mezcla de todo. Hay personas que se ríen de todo, que se ríen hasta cuando no hay por qué. Hay quienes les encanta [y dicen], "¡Qué bien, que por fin!", pero hay gente que sí le molesta un poco y lo vieron pero dijeron que no regresarían. También tengo varios amigos hombres que lo encontraron vulgar. Pues todo depende de cómo se diga, pues la vagina no es vulgar. Lo que pasa es que hay actores extrovertidos y utilizan más su cuerpo para acentuar lo que dicen. Mi grupo, que es con Charytín y Alba Roversi, es maravilloso porque ya hemos hecho [la pieza] juntas. La Chary es comiquísima y nada de lo que dice se oye vulgar. Y Alba es excelente actriz, puede decir lo que sea y siempre saldrán flores. No llega a lo vulgar en ningún momento. Las tres nos llevamos muy bien y estoy feliz que estamos juntas nuevamente.

En esta nueva etapa en Nueva York, ¿cuál de las mujeres te ha tocado interpretar?
Creo que vamos a interpretar las mismos [que hicimos] en Miami. A mí me tocó uno que se llama "Bob", el hombre [al] que le gustan las vaginas, el cual había hecho ya en inglés. Yo le dije a Manuel [Mendoza], el director, "Ay, yo quiero el de Bob, me encanta Bob". Hay hombres que hacen sentir mal a la mujer, como [hacerlas sentir] penosas y vulgares cuando no tiene nada que ver con esto. El sexo es libre pero es como todo. Comer es rico, pero si se come abriendo la boca y escupiendo pues, qué feo sentarse a comer con alguien así. El sexo es lindo y rico. Es cómo se digan las cosas y cómo se hagan las cosas. Casi todo se puede decir, simplemente tienes que saber cómo hacerlo. La más que me gusta de todas es el cual le dije a Manuel que tenía que hacer, es el [personaje] de la aldea. Es el más dramático. No lo hice en inglés, pero cada vez que observaba a la actriz que lo hacía decía, "¡qué maravilla!". Yo soy más actriz dramática que de comedia. Disfruto los dos, pero me llama más el drama. Vivo, siento, me gusta sufrir. Vivir esos momentos para mí es tan poderoso. Hay personas que no sabían que en esta época pudieran existir atrocidades como esas hacia la mujer. (El monólogo Mi vagina es mi aldea está basado en el testimonios de mujeres bosnias víctimas de violación).

Este personaje es emocionalmente fuerte, ¿cómo te preparaste?
Yo simplemente lo siento. Yo no soy de este método ni del otro. Yo soy del sentimiento. Estoy al tanto de lo que pasa en el mundo políticamente y sabía que esto sucedía. Yo me imagino que soy estas mujeres que viven esta experiencia traumática, triste y dolorosa. Es simplemente yo sentirme que soy esa mujer y que el público lo sienta también.

Has hecho lo que se ha propuesto pese a lo que otros piensen y le has dado voz a la mujer. ¿Cómo ha sido tu propia experiencia luchando con el machismo en el mundo del espectáculo?
Yo en realidad nunca he tenido que luchar con nadie. (ríe) He tenido la suerte de que no he sido menospreciada ni por ser mujer, ni por ser latina. Lo único que sí puede molestarme es que [en el mundo del espectáculo] no importa la edad que el hombre tenga. El hombre puede tener 40, 50 ó 60 años y puede ser un hombre bien conservado, madura bien y tiene más trabajo que una mujer de la misma edad. Me parece incorrecto. Es trampa, pues. Eso no pasa en este continente, pero en Europa...

En Europa Catherine Deneuve continúa actuando hasta los 100...
Claro. Allá tú trabajas si eres mayor y a partir de los 40. Aquí ya a los 35 es como que, ¡ay! (ríe). No me quejo por mí pues yo continúo trabajando pero hago otros papeles. ¿Qué ocurre que una mujer no puede tener un romance a los 50 años? Es ilógico que los romances sean sólo para personas de vente y pico de años como si los de 40, 50 ó 60 no tuviesen corazón también.

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