Los 50 Más Bellos 2009

El glamour de Catherine Siachoque

El glamour de Catherine Siachoque

Personificando a Rita Hayworth en Los 50 Más Bellos y a unos días de finalizar Sin senos..., la actriz reflexiona sobre su personaje

Catherine Siachoque
Foto: Gio Alma

Después de casi 10 años de interpretar solamente a villanas, Catherine Siachoque dejó atrás la maldad y la frivolidad para encarnar a Hilda, una madre que sufre por sus hijos en Sin senos no hay paraíso (Telemundo).

Bajo la dirección de su esposo, Miguel Varoni, la Siachoque –como le dicen sus compatriotas– se apuntó otro éxito más a su currículum. Y no sólo eso. Ahora que la telenovela está a punto de finalizar, la actriz de 37 años también forma parte de Los 50 Más Bellos 2009 de PEOPLE EN ESPAÑOL, en una fotografía en la que personifica a la glamorosa Rita Hayworth.

"Trato de nunca volverme indiferente a las cosas lindas", dice la colombiana, "estoy teniendo todo lo que quise cuando era chiquita".

En la siguiente entrevista, Siachoque reflexiona sobre lo que significó hacer Sin senos no hay paraíso.

¿Cómo fue la experiencia de estar en "Sin senos no hay paraíso"?
La verdad todo fue muy rico porque la historia es espectacular y cuando uno tiene una buena historia, el resto viene por añadidura. Estuvimos grabando entre las ciudades de Bogotá y Girardot, y para mí, siendo colombiana, fue muy rico volver otra vez a grabar en mi país un tema que es bien fuerte y controversial.

¿Qué opinas de la historia?
Pues es una historia que me toca mucho. Es la adaptación de un libro basado en hechos de la vida real y están contados de forma tan buena que me conmueve. Me pasó en un par de escenas algo que pocas veces me pasa: terminando de grabar momentos de llanto, no paré de llorar porque me llegó hasta lo más profundo de mi alma. Es un drama y una problemática que duele y que existe.

¿Y fue difícil brincar de la despiadada Inés de "Pecados Ajenos" a Hilda?
Fue más difícil para los otros pensar que iba a poder hacer ese cambio tan rápido, pero como los libretos son tan claros y tan diferentes, no hubo problema. Fue dejar de lado el glamour, los tacones y el cabello rubio de Inés para ponerme el delantal y agarrar la escoba con Hilda. A las dos mujeres las mueven cosas muy distintas, pero ha sido muy rico diferenciarlas. Lo único que sí es evidente es que las malas se divierten más, mientras que las madres sufren, pero con Hilda saqué una parte de mí que tenía guardada actoralmente.

¿Fue complicado ser dirigida por tu propio esposo?
El asunto fue más complicado al principio porque es una línea más fina. Él es más estricto conmigo que con otra gente y eso quizá en algún momento me afectó un poquito porque normalmente tengo una relación excelente con mis directores y soy como la favorita, pero con Miguel yo sentía que hacía algo y no me tomaba en cuenta y a las otras sí y mi ego se sentía lastimado, pero esa fue una pataleta de niña que ya se me pasó y todo fue perfecto.

¿Te sirvió de algo la interpretación original que hicieron en Colombia sobre Hilda?
Bendito sea Dios que no la había visto. Los CD's llegaron a mis manos y gracias a Dios no los pude ver, no porque me parezca mala o buena, sino porque a veces cuando uno mira algo se condiciona a hacer lo mismo y yo quería hacer algo mío, algo propio.

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