El contraataque de las cuarentonas

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El contraataque de las cuarentonas

Hoy las protagonistas maduritas parecen novedad en el mundo de las telenovelas actuales, pero la historia muestra lo contrario

Amparo Grisales en Madre Luna
Foto: Telemundo NBC
Para muchos Victoria y Madre luna son el acabose de la originalidad; casos aislados de telenovelas que giran en torno a una protagonista madura y que de paso hacen relucir el talento de actrices cuarentonas. Aunque en parte cierto, el mito de que no existen historias para protagonistas cuarentonas es fácil de destruir. La prueba es que la historia telenovelera está colmada de argumentos que no tienen heroínas jovencitas.

MAMACITAS DINÁMICAS
Es un error pensar que el drama maternal es la sosa crónica de una mujer desprovista de hormonas y atractivo, que o llora por culpa de las maldades de su prole o recorre el mundo en busca de un hijo perdido. Los dramas maternales ciertamente enfatizan la maternidad de la protagonista, pero no por eso descalifican a ésta como mujer. De hecho, las "madrecitas" son tan dinámicas como las heroínas jóvenes, ya que en busca de sus hijos tienen que hacer más maromas y recorrer más mundos que La fea más bella.

Simplemente María es uno de los ejemplos más representativos de las muchas posibilidades dramáticas de un drama maternal. Incluso en la última versión, María, interpretada por Victoria Ruffo, tenía muchos amores y hasta un hijo en su madurez.

Mamá campanita es otro ejemplo de lo dicho. Carmen, al borde de los cuarenta, conoce en el funeral de su marido a un joven estudiante del difunto. A pesar de la diferencia de edad y clases sociales, agregándole que Carmen interpretada por la entonces cuarentona Silvia Derbez no era ningún dechado de belleza, se casan y tienen una hija. Una serie de calumnias y malos entendidos separan a Carmen de su familia y la convierten en una mendiga apodada "Mamá campanita". Esta fantástica historia tiene tantos vuelcos dramáticos que es una lastima que no hayan hecho otra versión.

En los albores de la telenovela, ésta tenía su mejor protagonista en la mujer de más de 30 años. Aunque jovencitas que luego serían divas como Jacqueline Andere y Maricruz Olivier comenzaban entonces, los papeles estelares se los llevaban grandes actrices con larga experiencia como: Marga López, María Elena Marqués y Ariadne Welter. Silvia Derbez que hizo de damita joven en Senda prohibida, la primera telenovela mexicana, una década más tarde y con sólo 36 años, era abuelita en el drama Cruz de amor.

LA PRIMERA REINA DE LAS TELENOVELAS
Quien fuera la primera reina de las telenovelas, y madre busca-hijos por excelencia, fue Amparo Rivelles. Andaluza de nacimiento, esta talentosa actriz tuvo una exitosa carrera en el cine español, pero la inmortalizaría la telenovela mexicana a la cual llegó a comienzos de la década del 60, cuando la telenovela era niña y ella rondaba los cuarenta.

Damita joven no podía ser. ¿Pero quién dijo que para ser reina de telenovela había que ser jovenzuela? Ciertamente no la Señora Rivelles. Lo demostró con dramas que arrancaban lágrimas de toda una generación, porque hasta Pasiones encendidas en 1978, ella reinó en el género con éxito tras éxito, en dramas que la tenían perdiendo hijos en la Francia ocupada por los alemanes, en Sin palabras, o en países míticos en Lágrimas amargas.

Elegantísima y muy atractiva, fue mamá de mujeres que hoy hacen de madre y abuela como Irma Lozano, Norma Herrera y Jacqueline Andere. También la cortejaron los galanes de su época como: Raúl Ramírez, Carlos Bracho, Armando Silvestre y Don Ignacio López Tarso. Es que sus personajes sufrirían por hijos perdidos o presentes, pero eso no le impedía ser mujer romántica y coqueta.

Es extraño que de todos esos grandes dramas que hizo Amparo Rivelles, y que incluyen a una madre villana impresionante en La hiena, sólo se haya refriteado Lo imperdonable, que se convirtió en la cursi y aporreada (hasta el galán abandonó la producción) Siempre te amare que protagonizó Laura Flores en 1999. Quizá si los productores recordaran y recrearan estas historias que fueron inmensamente populares en su época, no existiría el mito de que no hay historias para actrices de más de cuarenta años.

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