Chayanne: Íntimo

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Chayanne: Íntimo

El ídolo boricua nos revela sus obsesiones, muestra por primera vez a su esposa e hijos y habla de las constantes tentaciones que enfrenta

Chayanne
Foto: Mauricio Vélez
El atardecer comenzaba a caer sobre la Plaza de San Marcos en Venecia, y en uno de los románticos cafés que la bordean el cantante boricua Chayanne era el centro de la atención de todos los comensales. Pero no por las razones obvias. Rodeado de casi 30 familiares que él llevó a ese mágico rincón italiano de canales y góndolas, a Chayanne le tocó callar esa tarde de junio mientras sus seres más queridos –y uno que otro extraño– le cantaban a todo pulmón el Cumpleaños Feliz.

Concluido ese primer brindis y soplo de velitas, la fiesta se reanudó en un restaurante cercano donde una grandísima mesa repleta de exquisitas pastas y suculentos vinos sellaron la mágica noche. "Fue uno de esos días, uno de esos viajes de los cuales no dejaremos de hablar por el resto de nuestras vidas", asegura Elliott Figueroa, hermano del artista. Agrega el mismo Chayanne de su muy especial cumpleaños número 38: "No es el regalo. Es que estás en familia. Es el cariño que hay, verdadero. Comimos en unos restaurantes maravillosos y nos dio la mañana".

¿Que dónde ha estado Chayanne? Últimamente, entre hacer algunos shows y presentaciones especiales, ha estado simple y llanamente gozando de su vida –y recargando baterías. ¡Y falta que le harán! En los próximos meses, el intérprete, que ha vendido más de 10 millones de discos a lo largo de sus 27 años de carrera, se dispone a parir gemelos: otro disco que seguirá su línea de baladas románticas y pop caribeño y una extensa gira que lo llevará desde sus bases en Estados Unidos, Latinoamérica y España hasta Australia, Rusia y los Emiratos Árabes. "Chayanne es uno de los máximos exponentes de nuestra música y todo lo que hace lo hace muy bien", asegura Ángel Carrasco, vicepresidente de artistas y repertorio para Latinoamérica de Sony BMG Latin, la casa disquera del cantante. "Él se ha sabido renovar y evolucionar con los años y siempre ha tratado de mejorar en su carrera".

[IMAGE 1 left]Esa mejoría lo tiene hoy en día en plena dieta y entrenamiento físico para quemar las calorías que consumió en Italia y así estar en forma para sus próximos shows. "De alguna manera tienes una presión de que quieres llevar un gran show a la gente", dice el intérprete de "Y tú te vas", "Te echo de menos" y "Dejaría todo", quien suda mares en manos de su entrenador y camina por la playa detrás de su casa en una isla de Miami. "Me entusiasmo tanto que a mí me gustaría desprenderme en el aire, levitar y caminar por todo el estadio y saludar a la gente. Pero [las leyes de] la física no cooperan".

Sin embargo, quien está cooperando con él nuevamente en su próximo disco es su viejo amigo y colaborador, el productor Estéfano. Con él, Chayanne seguirá haciendo lo suyo musicalmente, asegura. Y si bien éste sabe a la perfección que hay nuevos talentos y nuevos géneros que están ganando terreno en el mercado latino, lo tiene sin cuidado la pregunta del momento: ¿Perrear o no perrear para vender? "Sí, ahora vienen los chicos que están allí, allí", dice Chayanne, y asegura que aunque le gusta el reggaetón, sabe que no es para él. "Si no cambias solamente por una ola, [sino que] cambias y evolucionas, pero dentro de lo que es tu estilo, entonces es creíble. Y si lo sientes así, la gente lo va a sentir".

[IMAGE 2 left]Mantener su sello –y dejarle espacio a cierta experimentación– ha sido parte de su gran éxito, afirma Carrasco. "Él no hace cosas por estar de moda", dice. "Él trae las cosas hacia él y las hace suyas".

Si bien el boricua ha permanecido ("es más difícil mantenerte que llegar") y ya no tiene que probarle nada a nadie, tampoco tiene nada que esconder en su vida privada. Si se le ve poquísimo con su familia en revistas y programas, dice éste, es simplemente porque valora la privacidad de su esposa, Marilisa Maronese, de 37 años, y la de sus hijos, Lorenzo Valentino, de 9, e Isadora Sofía, de 5. "Que ellos sean los que decidan si quieren salir o no", dice Chayanne, quien asegura de buena gana que los paparazzi no los siguen "violentamente" ya que él mismo es pacífico cuando ve una cámara indiscreta. "Porque estoy en esto, no tengo ningún problema. Yo puedo ver que me están filmando, puedo ver que me están tomando una foto y yo sigo haciendo mi actividad y nada pasa".

Ojo con los paparazzi. Su mundo impenetrable comienza en la puerta de su casa. En su "templo" o "nido", como él mismo lo llama, Chayanne encuentra un remanso de paz y armonía. Su casa es una oda a la naturaleza, con elementos de agua, piedra, madera, bambú, palmeras y césped, todo a la orilla del mar. "La casa es la casa", dice el artista, quien también disfruta de su propio yate, el Chalim. "Tú tienes tu familia allí, tu cocina con las cosas que te gustan dentro de la nevera. Tienes tu libertad". Y si aún no existiera todo lo material por lo cual él ha trabajado, queda lo esencial: su gente y sus placeres sencillos. "Es hoy llegar a mi casa y decir: 'Mami, vamos a caminar para ver el atardecer en el mar, en la arena. Vamos a caminar una hora y media tú y yo' ", dice Chayanne. "Ésas son las bellezas de la vida. Hay que saber abrir los ojos. La vida no es sólo trabajo. Hay que disfrutar".

[IMAGE 3 left]Disfrutar para él es precisamente pasarse un día entero en esa casa. "Si es un día de sol, hacemos una barbacoa o estamos en la piscina frente al mar hasta quedarte relax, leyendo una revista, un periódico", dice el cantante. "O nos quedamos viendo una película. Lo más normal, normal".

El tener a su lado una compañera como su esposa en momentos como éste, agrega el astro, es "maravilloso". "Tener una mujer que te comprenda, que te entienda, una mujer que esté allí, es una paz para ti cuando tú no estás", dice. "[Procuro] que siempre haya momentos de sorpresa entre nosotros, momentos espontáneos de: 'Vamos aquí, vamos a hacer esto, lo otro'. Así sea lo más sencillo, que sea algo nuevo".

Esa sencillez también se refleja en la manera que la pareja está educando a sus hijos. Aunque es "consentidor", Chayanne les está "enseñando respeto, a apreciar las cosas de la vida, que las cosas no se dan por arte de magia", dice éste. De esa forma les inculca los valores que sus padres, Quintino Figueroa, de 66 años, e Irma Luz Arce, de 67, impartieron en él y sus cuatro hermanos en San Lorenzo, PR: "A mis hijos les digo que uno tiene que respetar a los demás para ser respetado. Tú no puedes exigir o esperar respeto si tú no lo das".

[IMAGE 4 left]Y agrega mostrando una foto de sus hijos, preciosos y abrazados, que él lleva en su celular y que pocas veces enseña: "Hay una protección del uno al otro, del niño a ella. Hay una nobleza total. Eso es lo más bonito que tienen, que son nobles". La sonrisa que se le dibuja en los labios cuando habla de sus hijos –que no tiene nada que ver con aquella con la que nos deslumbra en sus shows, ésa muy suya de oreja a oreja– es tierna y se le marca en los ojos. La misma reaparece al hablar de tiempos difíciles, pero ya superados, como fueron los respectivos diagnósticos de cáncer de sus padres, que hoy en día se encuentran en plena recuperación. "Los dos están muy, muy bien", dice con alivio el cantante. "La recuperación de mi papá ha sido monstruosa de rápido. Es como si no hubiera tenido nada. Es una persona que se cuida y ha vivido una vida sana".

Lo mismo se puede decir del hijo, a pesar de las enormes tentaciones que lo han rodeado desde que dejó su casa a los 10 años para primero formar parte del grupo musical Los Chicos, en Puerto Rico, y luego recorrer el mundo como solista. Aunque la combinación de mujeres, alcohol y drogas son el pan nuestro de cada día entre muchos músicos y cantantes, Chayanne tiene a la mujer que él quiere en casa, toma sólo cuando la ocasión le inspira hacerlo ("si estoy comiendo algo brasileño, me tomo una caipirinha o me puedo tomar un mojito por allí con dark rum") y asegura haberse mantenido siempre al margen de los estupefacientes. "He estado con gente que hace [drogas] y yo respeto a cada quien", dice con seriedad. "La he visto, porque he estado en un montón de lugares. Y sigo yendo a las discotecas y eventos y tal, pero cada quien en lo suyo. Entonces [para evitarla] también me voy del lugar. En sí, no es que me quede mucho tampoco en la fiesta". Y agrega: "Parte de las responsabilidades que tengo es eso, tener control".

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