Calificamos <i>MDNA</i>, el nuevo álbum de Madonna

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Calificamos MDNA, el nuevo álbum de Madonna

Aunque no acostumbramos reseñar música en PeopleEnEspanol.com, no podíamos dejar atrás el tan anunciado lanzamiento del álbum número 12 de la Reina del Pop. Lee nuestro veredicto

MDNA, Madonna

Foto: Interscope Records

MDNA

Madonna

(2012, Interscope Records)

Calificación: B

Escucha éstas: "Love Spent", "Gang Bang", "I'm Addicted"

No acostumbramos hacer reseñas de música en PeopleEnEspanol.com, pero hemos decidido que, cuando se trate de un álbum del que todo mundo habla y espera, no podemos ignorarlo más.

Así que tratándose de MDNA, el álbum número 12 de estudio en la carrera prolífica de Madonna, qué mejor manera que empezar a hacerlo.

MDNA ha sido anunciado con bombo y platillo como el gran regreso de la Reina del Pop. En realidad Madonna nunca se ha ido. Pero entre el lanzamiento del insípido Hard Candy en el 2008 y MDNA pasó lo que nunca antes: el mundo de la música pop femenino de repente se empezó a llenar de exponentes exitosas: Lady Gaga, Rihanna, Taylor Swift, Katy Perry, vaya hasta Lana del Rey -un mero fenómeno del internet-.

Los fans de Madonna esperan a MDNA no sólo como la respuesta a esta repentina lluvia de cantantes, sino como una manera por recuperar su trono y, al mismo tiempo, conquistar nuevos fans sin perder a quienes la hemos seguido por tres décadas de carrera.

Los resultados son inconsistentes. Por una parte MDNA abre con un tema bastante genérico titulado "Girl Gone Wild" que francamente no está a su altura, y de repente toma un gran vuelo por los siguientes tres números.  El primero de ellos, "Gang Bang", una fantasía de venganza, es minimalista y se torna sumamente agresiva hacia el final, con Madonna amenazando a su némesis (¿será la nueva novia de Guy Ritchie?, ¿será Lady Gaga?) de dispararle en la cabeza. Esta es la señora Ciccone a la que estamos acostumbrados, buscando nuevos sonidos, experimentando, y haciendo lo que nadie ha hecho antes -al menos en este lado del mundo-.

Después llega el tema que demuestra por qué Madge es considerada la reina de las pistas de baile: "I'm Addicted" es una vertiginosa invitación a moverse, con una plétora de sonidos electrónicos creados por Benny Benassi; a todo volumen, resulta el momento más brillante del disco.

Todo continúa de maravilla con "Turn Up The Radio", que aunque parece sacado de su celebrado álbum Confessions On A Dancefloor, tiene su encanto, y Martin Solveig, la mente detrás de esta producción, le da un toque sofisticado que hace que se quede en la mente. Seguramente será un buen sencillo.

Los problemas empiezan a partir del quinto tema: "Give Me All Your Luvin'", el primer sencillo del disco es tan... tan insignificante para la cantante que nos ha traído "Like A Prayer", "Ray Of Light" y "Vogue", que resulta penosa. Es Madonna desesperada por primera vez en su carrera, tratando de llegarle a los fans de 20 años de edad. Aquí su voz incluso cambia por aquella cantante gangosa de "Material Girl", y la inclusión de raperas rebeldes como M.I.A y Nicki Minaj- esta última desafortunadamente repite hazaña en "I Don't Give A..."- es la falla más grande de MDNA. Madge no necesita colaboraciones en el micrófono, sino en el cuarto de producción.

Las báladas es una de las áreas en las que ninguna cantante pop ha podido superarla en tantos años. Desde "Live To Tell", "Crazy For You", "Take A Bow", "Frozen" y "I Deserve It", cuando Madonna saca una balada, hay que quitarse el sombrero. Pero en este disco, a pesar de estar producidas por William Orbit, el geniecillo detrás del álbum Ray Of Light, no pasan más allá de ser dos canciones simplonas. La primera, "Masterpiece", con una letra bastante criticable: "Si fueras la Mona Lisa, estarías en el Louvre" (¡!), no tiene ningún encanto; mientras que la segunda, "Falling Free" es la que oficialmente cierra el CD versión estándar con un sabor mediano.

La reunión con Orbit de hecho no es errónea del todo, él está detrás de la monumental "Gang Bang" y  otros dos grandes tracks del CD que merecen mención: "I'm A Sinner" y "Love Spent". Estas dos aunque recuerdan, respectivamente, a la época de Ray Of Light y Music, son lo mejor de este disco que parece montaña rusa: cuando se cae, sube... cuando sube, se cae. Son grandes canciones, pero no son innovadoras, algo que extraña de la Reina del Pop.

MDNA no es ningún desastre, pero tampoco es un Ray Of Light, un Music, ni siquiera un Confessions On A Dancefloor. Tampoco es un avance enooorme después de Hard Candy. Líricamente Madonna se cita a sí misma en todos los temas. Desde rezar nuevamente el acto de contrición de "Like A Prayer", hasta repetir frases que ella misma popularizó en su discografía. A lo largo de MDNA escucharán a la señora Ciccone reciclar "Get into the groove", "Put your love to the test", "Je sui desole", "I'm sorry", "I tried to be", "Like a moth to a flame", "No regrets", "Superduper", "Second best", "Makes me wanna pray", "Like a virgin", "You can be my lucky star". Incluso, en el tema "Superstar" -un guiño a la dulce "Cherish" y en el que Lourdes María, su hija, hace los coros- empieza a hablar de Marlon Brando, John Travolta y James Dean en un estilo muy "Vogue". ¿Madonna repitiéndose a sí misma? ¿Desde cuándo?

Quizá lo más importante a nivel lírico son las confesiones que la señora Ciccone hace sobre su divorcio de Guy Ritchie. En "I Don't Give A" -aunque cero memorable a nivel musical, y arruinada por la señorita Minaj- se autocanta: "Despierta ex esposa, esta es tu vida, hijos bajo tu responsabilidad, mánager, no hay tiempo para una manicura... a llamar a la nana. Intenté ser tu esposa, me degradé y disminuyó mi luz". Aunque no todo es agresión para Ritchie.

Por el contrario, en dos de los temas inexplicablemente no incluidos en la versión estándar oficial en lugar de los insufribles sencillos y "Some Girls", lo recuerda con nostalgia. En "I F...d Up" acepta haber echado a perder su matrimonio, y reconoce en Ritchie como lo mejor que le ha pasado en la vida. En "Best Friend" asegura: "Me escribiste poesía, tenías un gran don de palabra. Dijiste que querías más que una niña bonita. Quizá te reté demasiado. Y cada hombre que pase por mi puerta siempre será medido contigo. No me arrepiento. He sobrevivido una gran prueba. He perdido a mi mejor amigo".

MDNA no es un álbum conceptual, que es cuando Madonna ha logrado brillar. MDNA es una colección de lo que mejor sabe hacer: desde excelente música de baile, temas que evocan su época de gloria en Ray Of Light y Music, confesiones sobre su vida que se perciben honestas y dos baladas que a algunos conmoverán; pero también está lleno de momentos desesperantes e inexplicables, como las penosas colaboraciones con cantantes a años luz de su estatura, sus intentos fallidos por llegarle a un público que no es el suyo, y no saber escoger los sencillos para promoverlo ni dividir qué temas debían estar en el CD oficial y cuáles como lados-B. ¿Y por qué se repitió líricamente por primera vez en 30 años de carrera? Madonna es demasiado inteligente como para que no se trate de un movimiento calculado, pero su intención, francamente no se entiende.

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